Historia de la Quiniela



Aunque las apuestas basadas en los resultados de la Liga española de fútbol ya se venían desarrollando desde hacía años a través de Peñas, parece claro que primera jornada “oficial” de la Quiniela fue la del día 22 de septiembre del año 1946. En el boleto, 7 partidos:

Atletic Bilbao – Espanyol (4-1)
Murcia – Castellon (2-0)
Oviedo – Real Madrid (0-0)
Atletico Aviacion – Real Gijon (2-2)
Valencia – Sabadell (1-0)
Barcelona – Celta de Vigo (1-1)
Deportivo Coruña – Sevilla ( 0-0)

El boleto costaba 2 pesetas y se jugaron 38.530 boletos aquella primera jornada. Lo que da idea del éxito que tuvo.

El sistema de juego era un tanto complejo y se basaba no sólo en acertar el ganador sino en establecer el número o la diferencia de goles:

“Los premios se otorgaban a los acertantes de los goles marcados por cada equipo y en su defecto al ganador o empate, asignando una escala de puntos que hacía muy complicado el sistema.

Los primeros boletos premiados, fueron un total de 62, dos de ellos de primera categoría que recibieron la suculenta cantidad de 9.603 pesetas. Hubo uno de segunda categoría, que cobró 7.202 pesetas, uno de tercera, a razón de 4.801 pesetas y 58 de cuarta, que cobraron 59 pesetas.

El sistema de escrutinio era mucho más complicado, ya que los acertantes eran los que adivinaban el resultado exacto del partido disputado, asignando más o menos puntos dependiendo de si el resultado era el correcto o aproximado, lo que suponía un cálculo tremendo para obtener los puntos de los siete encuentros que formaban parte del boleto.

Con el fin de sellar los boletos se habilitaron, en principio, ocho delegaciones, que aumentaron a 27 a final de la primera temporada.

Los pronósticos empezaron a formularse sobre un complicado boleto que comprendía cuatro cuerpos, uno para depositar en el departamento A de un buzón dispuesto en las delegaciones y expendedurías de tabaco. Otro para depositar en el departamento B del mismo buzón, otro para entregar en la delegación en caso de sumar 130 puntos o más, y el cuarto como resguardo para el cobro, el cual exigía señalar el resultado para cada uno de los siete partidos que entraban en juego.

La puntuacion que se asignaba era la siguiente en funcion del resultado:

30 puntos si el resultado era exacto,
20 si se acertaba el ganador y la misma diferencia de goles,
19 si había diferencia de un gol,
18 puntos si había diferencia de 2 goles
y así sucesivamente, siempre sobre la base de acertar el ganador.
En los casos de empate, un gol de diferencia sobre el resultado real suponían 19 puntos y dos goles de diferencia 18 puntos.
Cualquier otra diferencia o resultado no sumaba puntos en el boleto.

Este complejo sistema fue simplificado y en la temporada de 1948 se estableció definitivamente el sistema de 1X2 que todavía sigue vigente, pudiendo realizarse apuestas múltiples.

En los primeros boletos, se destinaba el 45% a premios, otro 45% se destinaba a beneficencia y el 10% restante era para gastos de gestión. Se ayudó a muchas instituciones en los primeros años de La Quiniela como, por ejemplo, el Hospital Gregorio Marañón y la Ciudad de los Ancianos.

En los años 80, se plantearon las necesidades económicas de los clubes de fútbol, basándose en eventos como el Mundial de Fútbol o la Olimpiada de Barcelona; de esta manera, desde el año 1998, el 10% de la recaudación es para la Liga de Fútbol Profesional, el 1% es para el Consejo Superior de Deportes y el 10,98% para las Comunidades Autónomas, con el fin de destinar el dinero a la promoción de actividades sociales e instalaciones deportivas.

La parte destinada a premios, es el 55% de lo recaudado, destinando el 10% de ello al Pleno al 15, el 12% a los 14 aciertos, mientras que los boletos con 13, 12 y 11 aciertos reciben el 8% del porcentaje de premios. Por último, los acertantes de 10 reciben el 10%. En caso de que no aparezca ningún acertante de 15 en el escrutinio, se acumula un bote para la jornada que determine el servicio de Loterías y Apuestas del Estado.

Como anécdota curiosa cabe reseñar que Franco, que era muy aficionado a las quinielas, resultó ganador junto con otras nueve personas de sorteo del 26 de mayo de 1967. El premio ascendió a 900.333,10 pesetas. Su ayudante, el general Moscardó fue el encargado de ir a cobrarla y el boleto lo conservaba enmarcado el Patronato Nacional de Apuestas Mutuas como joya curiosa.

Actualmente, la apuesta se realiza sobre una lista de 15 partidos, normalmente 10 de primera división y 5 de segunda, aunque cada vez más se incorporan partidos de otras competiciones como Copa del Rey, Liga de Campeones o Europa League. Cada partido se marca con un signo para las apuestas simples, pudiendo realizarse apuestas de dos o tres signos (dobles y triples) para las apuestas múltiples. Los signos permitidos son el 1, si se apuesta por la victoria del equipo que figura en primer lugar (normalmente el local), la X en el caso de que se crea que van a empatar, o el 2, si se apuesta por la victoria del equipo que figura en segundo lugar (normalmente el visitante).

En caso de que el partido no se celebre, se realiza un sorteo llenando el bombo del que se extrae el resultado con el porcentaje relativo de unos, equis y doses que se hayan apostado sobre ese partido.

La quiniela es un juego muy popular y cuenta con 14.348.907 posibles combinaciones. A pesar de ello, prácticamente cada jornada tiene acertantes de la máxima categoría.
Obviamente la suerte no lo es todo en este juego, sino que intervienen factores de otro tipo, como intuición, análisis, evolución de los equipos.